El Cine Boliviano en tiempos del coronavirus

Por Pedro R. Huayllas.

Foto de engin akyurt para Unsplash

El virus COVID 19, causante de la pandemia extendida ya en el mundo, tiene alrededor de 2.561.044 infectados a la fecha y ha cambiado el curso de la historia. Las medidas de seguridad sanitaria como el enclaustramiento, la cuarentena y las restricciones sobre los espacios de aglomeración, afectaron y seguirán afectando, a mediano y largo plazo, el modo de consumo de las producciones cinematográficas.

Las salas de cine en Bolivia y en el mundo, ya no son seguras, los espectadores que deseen asistir al cine, también deberán estar conscientes del riesgo al posible contagio del COVID 19. Esto nos podría recordar a las conocidas historias de los nickelodeons del cine de los inicios en los 1900; los relatos de la época afirmaban que los incendios de estos lugares eran comunes, así también se sabe que muchos de sus espectadores terminaban enfermos por el insalubre ambiente de estos espacios. Más allá de ser lugares de fascinación, los nickelodeons eran lugares que solo la temeraria clase obrera osaba frecuentar.

En estos tiempos de coronavirus, es evidente que los negocios de espectáculos masivos de todo el mundo van a tener que adaptarse de alguna forma para seguir siendo redituables. Pero, por otro lado, se hace más evidente que nunca que las nuevas formas de consumo de películas, como lo son las plataformas de streaming (Netflix, Disney+ o HBO GO), o las ventas y descargas digitales legales o piratas, ganarán amplio terreno. Ver películas por internet conlleva los beneficios de la comodidad, y ahora también, de la seguridad del hogar.

En general, las películas bolivianas ya han migrado al internet. Incluso, muchas producciones nacionales recientes nos han acompañado en nuestros refugios de auto enclaustramiento y han podido ser visionadas por muchos de nosotros en alta calidad y de manera gratuita durante el inicio de esta cuarentena. Esto demuestra que las películas bolivianas son consideradas por la audiencia como verdaderas alternativas de entretenimiento, es más, el espectador nacional exige ver cine boliviano. El mercado está ahí, y es necesario desarrollar nuevas formas de distribución de las obras cinematográficas que se adapten a la coyuntura y que logren conectar al público con su cine.

Aún no se populariza una plataforma streaming que abarque la distribución exclusiva del cine boliviano, ni existe un espacio virtual que difunda las diferentes obras nacionales subidas a las redes, pero estas empresas son factibles. Nuestro cine ha estado restringido a la exhibición en escasas salas donde compiten con Hollywood, o en esporádicos acontecimientos sociales de cierta exclusividad, lo que ha generado una cierta apatía de su público. Tampoco coadyuva la piratería, que solo genera en el espectador una culpa inconsciente al consumir lo nacional de la peor forma. Pero los tiempos ya han cambiado y las nuevas plataformas deben ser apropiadas a la brevedad, de manera oportuna y consistente, dándole toda la legitimidad al espectador sobre su consumo. El cine boliviano debe ser popularizado, discutido y analizado, solo de esta forma, se generará el diálogo necesario para que nuevas visiones y nuevas obras surjan. El momento del streaming es ahora y esta pandemia debe ser un punto de inflexión para terminar de decidirnos por nuevas formas de distribución.

Publicado en umsacineensayos.

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